Como saben, a día de hoy hay Sentencias judiciales que han considerado que la cláusula suelo inserta en un préstamo hipotecario no puede considerarse abusiva por haber superado el control de transparencia otorgado por la doctrina jurisprudencial (que tuvo su origen en la famosa Sentencia del TS de 9 de mayo de 2013). La consideración de la validez de la misma radica no solo en su claridad a la hora de haberse redactado, sino también en que había sido negociada con anterioridad a la firma de la escritura hipotecaria ante Notario, así como que el consumidor disponía de la información de las condiciones contractuales y las consecuencias de dicha celebración de manera que éste decide si desea vincularse por las condiciones redactadas de antemano basándose en tal información recibida.

 

El Tribunal Supremo, en su Sentencia de 9 de marzo de 2017,  ha considerado que la cláusula suelo cumplía con todos los requisitos de transparencia toda vez que se probó que no aparecía enmascarada entre otras cláusulas y que fue negociada individualmente entre las partes (ya que, en este caso concreto, se aplicaba un suelo inferior al que normalmente utilizaba la entidad, y que la notario advirtió expresamente a los contratantes sobre tal cláusula). De esta manera, la información suministrada permitía al consumidor percibir que se trata de una cláusula que define el objeto principal del contrato, el cual incide (o puede incidir) en el contenido de su obligación de pago, ostentando un conocimiento razonable y real de cómo juega en la economía del contrato.

 

 

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Llegados a este punto los abogados debemos “andarnos con ojo”, como saben, hay muchos tipos de clientes que entran por la puerta del despacho con la escritura debajo del brazo y, tras la pregunta del abogado acerca de si han negociado con la entidad financiera la inclusión de la cláusula suelo en la hipoteca, algunos expresan un “no” rotundo, otros no se acuerdan (puede ser, porque ha transcurrido mucho tiempo) y otros, simplemente, no se quieren acordar. También es muy importante tener en cuenta la profesión del propio cliente (ya que para un economista es mucho más fácil que comprenda el significado de la cláusula que para un administrativo).

 

Por este motivo, mi consejo es demandar por la cláusula suelo junto con otra cláusula abusiva que exista en la escritura de préstamo con garantía hipotecaria. Los bancos nos lo han dejado “fácil” ya que, como no había ningún tipo de control, insertaban en la hipoteca multitud de cláusulas abusivas (vencimiento anticipado, intereses de demora, gastos de formalización de hipoteca…). De esta manera nos blindamos ante la probable condena en costas de nuestro cliente derivada de una eventual desestimación íntegra de la demanda (si se prueba que la cláusula suelo supera los controles de transparencia).

 

 

  • Sobre las costas procesales en contra del consumidor en caso de un allanamiento parcial.

 

Por otro lado, en caso de realizar la demanda solicitando la nulidad de la cláusula suelo junto con otra cláusula abusiva, la entidad demandada puede allanarse parcialmente a la demanda en cuanto a la nulidad de una cláusula (vencimiento anticipado, por ejemplo) y seguir el procedimiento únicamente por la cláusula suelo. Esto puede ocasionar la duda al abogado en cuanto a si es posible que su cliente sea condenado en costas si se acaba dirimiendo que la cláusula suelo es transparente, a pesar del allanamiento parcial realizado por el banco.

 

Para contestar a esta duda, debemos acudir, en primer lugar, en la redacción otorgada en la Ley de Enjuiciamiento Civil al artículo 394.1 que relata la condena en costas de la primera instancia y el cual establece:

 

“En los procesos declarativos, las costas de la primera instancia se impondrán a la parte que haya visto rechazadas todas sus pretensiones, salvo que el tribunal aprecie, y así lo razone, que el caso presentaba serias dudas de hecho o de derecho”.

 

Es decir, de la lectura del precepto se puede concluir que el mismo no resulta de aplicación al caso, por cuanto se refiere al supuesto en que todas las pretensiones de una de las partes hayan sido desestimadas, circunstancia que no sucede en el caso que nos ocupa, al existir un allanamiento parcial (y por lo tanto, una condena parcial), por lo que alguna de las pretensiones de los actores fueron estimadas.

 

Por otra parte, el artículo 394 en su apartado 2 de la LEC, que regula el supuesto de la condena en costas en el caso de una estimación parcial, indica: “Si fuere parcial la estimación o desestimación de las pretensiones, cada parte abonará las costas causadas a su instancia y las comunes por mitad, a no ser que hubiere méritos para imponerlas a una de ellas por haber litigado con temeridad”.

 

Es aquí dónde podría caber la posibilidad de la condena en costas al consumidor, si se considera que hubo temeridad en la demanda (por la cláusula suelo), circunstancia que, a mi entender, podemos salvar con una reclamación previa al SAC del banco, solicitando la nulidad de la/s otra/s cláusulas con las que vamos a acompañar a la nulidad de la cláusula suelo, habida cuenta que se trata de una reclamación previa que pocas veces es contestada por la entidad bancaria.

 

Finalmente, el artículo 395 de la LEC, que regula las costas en caso de allanamiento, sólo hace referencia a dos posibilidades: Costas por mitad como regla general y costas al demandado, como excepción, y sólo para el supuesto de mala fe en el demandado.

 

 

Es decir, en resumen de lo expuesto, a pesar de que es poco frecuente que la entidad bancaria consiga probar en el juicio que la cláusula suelo ha superado todos los controles de transparencia, es muy recomendable, para salvaguardar los intereses del cliente, realizar la demanda solicitando la nulidad de la cláusula suelo y otra cláusula abusiva inmersa en el préstamo hipotecario.

 

A mayor abundamiento, debemos tener en cuenta que, aunque también es poco probable que las costas procesales sean interpuestas a la parte demandante en caso de un allanamiento parcial si se prueba la temeridad del demandante (que parece podría justificar su interposición), se aconseja, para salvar la temeridad, enviar una reclamación previa (solicitando la no inclusión de la misma en el préstamo hipotecario) al SAC del banco.

 

Nuevo En el siguiente enlace se encuentran dos Formulario de demanda de iberley para reclamar, por un lado, la cláusula suelo junto con la cláusula de vencimiento anticipado y, por otro, para reclamar la cláusula suelo con la cláusula que fija los intereses de demora, solicitando la nulidad de ambas cláusulas junto con la devolución de las cantidades pagadas de más: